• Adriana Vera

5 beneficios cuando los niños juegan en el agua.


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5 beneficios cuando los niños juegan en el agua.

Los niños aman estar en piscinas, jugar en las fuentes, o con el aspersor del jardín. Esto no sólo los divierte, también es bueno para su desarrollo.

El agua tiene un poder increíble para relajarnos, por su sonido, porque nos hace sentir más ligeros dentro de ella, por su temperatura, etcétera. Sin embargo, cuando los niños juegan en el agua obtienen muchísimos otros beneficios.

Hidroterapia para necesidades especiales

la hidroterapia es un tipo de fisioterapia con fines curativos.

La Halliwick está basada en los principios del aprendizaje motor y aprovecha las fuerzas de flotación y de gravedad.

Fue creada por un ingeniero especializado en mecánica de fluidos. Otra es la kinesiología acuática, que sirve para tratar dolores y espasmos musculares.

Por los beneficios que ofrecen dichas terapias, éstas se recomiendan para niños con trastornos del desarrollo, parálisis cerebral, enfermedades neuromusculares, autismo o padecimientos metabólicos, entre otras, y todo se hace a través del juego de ciertas dinámicas. Aun así, debes saber que cualquier niño sano puede obtener muchos beneficios con tan sólo jugar en una tina. Si no lo crees, sigue leyendo.

1.- Equilibrio y fuerza

¿Cómo? ¡Pero si sólo están chapoteando! Jugar en el agua es reconocer un territorio, una superficie distinta en que las reglas y necesidades son otras, aun para las actividades más simples; por ejemplo, caminar dentro de un cuerpo de agua los hace recalcular sus movimientos.

2.- Aprendizaje

El agua ofrece una buena oportunidad para hacer experimentos físicos y descubrimientos. Ver cómo se mueve una varita de madera que es arrastrada por un riachuelo o la mezla del líquido con tierra emociona e incentiva a los chicos a seguir aprendiendo.

3.-Habilidades sociales y de comunicación

Al estar con otros niños en el agua, los pequeños se vuelven más cooperativos y empáticos. Muchas veces, incluso organizan espontáneamente actividades en equipo, y ésta es una habilidad que les servirá en su futuro.

4.- Coordinación

Al nadar, los movimientos de brazos y pataleo ayudan a tu hijo a coordinar ambos lados del cuerpo y a tener una mejor postura. Al tratar de caminar en una superficie resbalosa, pondrá a prueba su estabilidad y autoconfianza.

5.- Apetito y sueño

Los ejercicios y la temperatura del agua de una alberca ayudarán a incrementar el apetito del niño y a que duerma mejor, por eso el agua es una excelente terapia para pequeños remilgosos y súper activos. Obviamente, también para el resto de los chicos.

Si le tiene miedo al agua...

Los cuerpos extensos de agua, sentir que ésta resbala en la cara mientras se baña, o hasta la temperatura, podrían asustar a tu hijo. Ayúdalo a vencer estos temores.

-Da pequeños pasos y elógialo

Superar el miedo al agua es un proceso gradual. Empieza por invitarlo a meter un pie en el agua y, cuando lo haga, aplaude mucho su valor. Y así, primero un pie, después el otro, y todo el tiempo reforzándolo positivamente.

-Echa mano de salvavidas y flotadores

Todos los accesorios que sirvan para flotar pueden hacer que los niños se sientan más cómodos en el agua.

-Agua en la cara

A muchos niños les molesta mucho sentir agua en la cara. Puedes intentar que lo hagan con unos goggles bien ajustados. El punto es que se acostumbren a tener agua en la cara sin molestarse.

-Juegos de agua

Antes de intentar meterlo a una piscina enorme, empieza con una alberca inflable en el patio o incluso en la tina, jugando con burbujas o pistolitas de agua, para enseñarle que no hay nada qué temer.

-Involucra a otros niños

Las vacaciones, los clubes deportivos o las clases de natación son muy buenas para esto, pues cuando ven a otros niños divirtiéndose en el agua es muy probable que ellos quieran estar ahí también.

Seguridad ante todo

-Los niños necesitan supervisión constante cuando están en el agua, aunque sea solamente en una tina o en un chapoteadero. Los pequeños son los que corren mayores riesgos, un accidente puede suceder en el momento que menos lo esperes, así que nunca dejes de vigilarlos.

-Entre los 3 y 4 años es buena edad para empezar a tomar clases de natación, puesto que ya no se enferman de las vías respiratorias y sus oídos corren menos riesgos. Sin embargo, si un niño está en contacto constante con albercas o cuerpos grandes de agua, es importante que aprenda a nadar lo antes posible. Consulta con su pediatra si hay dudas.

-Nunca asumas que un niño que sabe nadar no tiene riesgo de ahogarse. Todos deben ser cuidados mientras están en el agua, sin importar sus habilidades natotorias.

Adriana Vera (junio-julio 2017) 5 beneficios cuando los niños juegan en el agua, bbmundo,136, p. 38-40.


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